Piénselo así: En 100 años, ¿qué es lo que le va a importar? ¿Su carro? ¿Su casa? ¿Su país de residencia? ¿Sus inversiones y ahorros? ¿Sus títulos de la universidad? ¿Su carrera (su trabajo)? ¿Su conocimiento de la Biblia? ¿La copa mundial?
¿Qué estamos haciendo hoy que hará una diferencia en la eternidad?
Cristo dejó nuestra misión muy clara:
…id, y haced discípulos a todas las naciones… [Mat 28.19-20]…Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. [Mar 16.15]…que se predicase en Su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones… [Luc 24.46-47]…Me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. [Hech 1.8]
Los grandes predicadores de los siglos pasados lo entendieron:
No tienes nada que hacer sino salvar almas. Por lo tanto gasta y gástate en esta obra. Y va no sólo a los que te necesitan, sino también a los que te necesitan más… El asunto no es predicar unas cuantas veces y ya, ni cuidar esta sociedad o aquella; sino que es salvar a todas las almas que puedas; es tantos pecadores al arrepentimiento como puedas. [John Wesley]Yo preferiría traer a un pecador a Jesús que desenmarañar todos los misterios de la Palabra, porque la salvación es aquello por lo cual hemos de vivir. [Charles H. Spurgeon]Yo consideraría el hecho de ganar a un alma para Cristo una felicidad más grande que montones de plata y oro para mí mismo. [Matthew Henry]
Baje este estudio y entérese de nuestra misión de vida, la obra que Dios quiere que acabemos para glorificarlo mientras que estemos aquí en la tierra:
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