Probablemente el mejor ejemplo de la evangelización profética en la Escritura se encuentra en Juan 4:1-42 cuando el Señor se encuentra con la mujer samaritana en el pozo. Jesús había estado viajando y se encontraba cansado del camino, así que se detuvo en un pozo para refrescarse. Observe que no estaba en una sinagoga, templo o iglesia; estaba en la calle, en un lugar público. Cuando la mujer vino al pozo a sacar agua Jesús inició una conversación que terminó en que le dio a conocer una revelación profética. Ella estaba sorprendida de que supiera detalles tan íntimos de su vida. La iluminación profética suavizó a la mujer e hizo que abriera su corazón. Luego Jesús se le reveló como el Mesías. De inmediato la mujer se convirtió en una evangelista. Ella creyó en Jesús y como consecuencia dejó su cántaro y se fue a predicarle a los hombres de la ciudad. Ellos respondieron a su apasionada invitación y se aventuraron a verlo. El versículo 39 dice: "Muchos de los samaritanos que vivían en aquel pueblo creyeron en él por el testimonio que daba la mujer [ . . . ]". Se convirtió en una evangelista profética. ¡De hecho, el testimonio de Jesús es el espíritu que inspira la profecía! (consulte Apocalipsis 19:10).
La mejor parte del alcance de la mujer samaritana viene después en los versículos 41 y 42: "Y muchos más llegaron a creer por lo que él mismo decía. -Ya no creemos sólo por lo que tú dijiste -le decían a la mujer-; ahora lo hemos oído nosotros mismos, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo". Lo profético abrió la puerta de su corazón y llevó la semilla de la revelación de Jesucristo como su Liberador y su Mesías. A partir de esta revelación, ellos creyeron para salvación.
Los pecadores más malvados solamente están a una revelación de la salvación. Todo lo que un individuo necesita para recibir a Cristo es que la luz de la revelación se encienda en su corazón. Eso es lo que trae convicción. Una vez que reciben esa iluminación, se da a luz a la fe. Es todo lo que usted y yo necesitamos para ser salvos. La convicción para arrepentirse de cualquier nivel de rebelión y criminalidad se encuentra en la revelación de Cristo quien es la Verdad misma. El don profético es una herramienta poderosa para abrir los corazones.
Después de un congreso en Nashville con James Goll, algunos de nosotros decidimos llevar a un par de jóvenes a las calles. Aunque era tarde en la noche, las calles estaban bulliciosas. Como esperábamos algunas citas divinas, llevamos nuestra cámara de televisión. La primera persona sobre la que profetizamos era un cristiano que estaba tocando la guitarra en una esquina. Al profetizar sobre el guitarrista y filmar el encuentro con la cámara, algunas personas comenzaron a juntarse a nuestro alrededor y a preguntarnos lo que estábamos haciendo. En poco tiempo, todos estábamos profetizando en la calle. En cierto momento, se formó una pequeña fila de personas que estaban
esperando recibir una palabra profética.
esperando recibir una palabra profética.
Un individuo había sido animado por un amigo para que recibiera una palabra de profecía. No sabía si verdaderamente creía en lo que estaba sucediendo, pero la persistencia de su amigo lo hizo estar dispuesto a esperar. Así que oramos por él
y le dimos un poco de aliento profético. El hombre escéptico no quedó impresionado. Y declaró: "Ay, cualquiera podría haberme dado una palabra como esa. ¿Cómo sé que es Dios? Es demasiado general. Díganme algo más específico". Nuevamente, oramos y le dimos otra palabra que al parecer no le satisfizo.
y le dimos un poco de aliento profético. El hombre escéptico no quedó impresionado. Y declaró: "Ay, cualquiera podría haberme dado una palabra como esa. ¿Cómo sé que es Dios? Es demasiado general. Díganme algo más específico". Nuevamente, oramos y le dimos otra palabra que al parecer no le satisfizo.
Aunque nos dio una respuesta bastante ruda, le respondimos con humildad y amabilidad. Le dije: "Bueno, hemos hecho nuestro mejor esfuerzo por escuchar una palabra de bendición para tu vida. Sentimos mucho si no te tocó de una manera especial.
Dios te ama mucho". Estaba lista a seguir con la siguiente persona, cuando el que
seguía en la fi la (un pecador flagrante que había estado fumando marihuana) entró al ruedo, y dijo: "Saben qué, yo tengo mi opinión acerca de esto. Creo que Dios está tratando de hablarte y que está tratando de usar a estas personas para ayudarte. ¡Pero no estás escuchando! Es probable que tengas algún tipo de herida o algo así y has levantado un muro alrededor de tu corazón. Eso es lo que creo. ¡Pienso que deberías escuchar a esta gente buena!". Luego regresó a la fila para sacarle otra bocanada a su "cigarrillo".
Dios te ama mucho". Estaba lista a seguir con la siguiente persona, cuando el que
seguía en la fi la (un pecador flagrante que había estado fumando marihuana) entró al ruedo, y dijo: "Saben qué, yo tengo mi opinión acerca de esto. Creo que Dios está tratando de hablarte y que está tratando de usar a estas personas para ayudarte. ¡Pero no estás escuchando! Es probable que tengas algún tipo de herida o algo así y has levantado un muro alrededor de tu corazón. Eso es lo que creo. ¡Pienso que deberías escuchar a esta gente buena!". Luego regresó a la fila para sacarle otra bocanada a su "cigarrillo".
Incluso el rey Saúl pudo profetizar cuando se juntó con los profetas. Pedro profetizó que el Espíritu sería derramado sobre toda la humanidad. Por lo cual, incluso los perdidos pueden profetizar cuando se encuentran en una atmósfera profética.
Lo profético es una gran clave para abrir los corazones a la verdad del evangelio. Una palabra profética puede cambiar la vida de una persona para siempre. La forma en que se exprese lo profético realmente no importa. Usted puede compartir aliento profético por medio de dibujos, escribir poemas o notas de bendición, abordar personas en la calle, ir de puerta en puerta, cantar cánticos proféticos o cualquier otro medio creativo dirigido por el Espíritu Santo. Lo que importa es que se apoye en Dios y simplemente tome el desafío de hacerlo. Abra sus oídos para escuchar su voz y compartir su amor y aliento dondequiera que esté. En el capítulo siguiente, usted verá lo simple que puede ser profetizar.

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